martes, 15 de junio de 2010

CORDOBA 4 vs 0 REAL UNION IRUN

Fin al sufrimiento

Y acabó la pesadilla. Victoria contundente del Córdoba CF –la más amplia de todas las de la temporada- ante el Real Unión de Irún, que con la derrota de hoy deja de depender de sí mismo para lograr la permanencia. Fiesta, júbilo y ola de por medio en las gradas, pero un gran lunar negro. Permítanme este inciso. Poca y pobre memoria la de un sector de la grada –amplio por cierto- que se dejó arrastrar por cánticos que temporadas atrás dolían, y mucho, al aficionado blanquiverde. El “a 2ºB” jaleado hoy en las gradas del Nuevo Arcángel no es reflejo del señorío y clase de una afición que ha demostrado con creces a lo largo de su historia comportamientos modélicos. Pero hoy no. Seguramente, la mayoría de aficionados que bulliciosamente cantaba tan dolorosa cantinela a los seguidores unionistas no son representativos de un club histórico como el Córdoba CF. Quizás, incluso algunos habrán pisado por primera vez el coliseo ribereño. ¿Qué tal si echamos el dominguito por cinco euros? No se lo merecían, máxime cuando otro histórico como el Real Unión de Irún pisaba por primera vez tierras cordobesas. Máxime cuando en un pasado no muy reciente éramos nosotros el blanco de esas frases de mal gusto. Mi afición, y la de todos los que sentimos el blanco y verde, es la del día del Martínez Valero, la de Pasarón, la que recibió al equipo en la previa del Huesca o la que domingo tras domingo se va a la cama sin poder conciliar el sueño si su equipo pierde. En definitiva, día de contrastes.

Sorprendió Lucas Alcaraz en su once inicial. Rueda volvía al centro de la zaga, en detrimento del albaceteño Agus, mientras que José Vega –todo hacía indicar que gozaría de descanso- continuaba en banda izquierda. El canterano Javi Flores debería esperar. En el cuadro unionista nada fuera de lo habitual, si exceptuamos sus obligadas ausencias, bien por sanción o lesión. Beobide y Markel Robles serían los encargado de construir juego, mientras que Durán y Seguro percutirían por banda. Domínguez –gran calidad la suya- ocupaba la mediapunta, dejando a Goikoetxea como islote en la punta de ataque.

Un manojo de nervios. Así comenzaron los blanquiverdes el encuentro. La tensión acumulada a lo largo de estas semanas era patente sobre el verde y la inseguridad atenazaba a los locales en cada una de las acciones. No ayudó para nada el hecho de que a los cuarenta segundos los vascos ya gozaran de una ocasión clara de gol. Seguro, a escasos metros de la frontal, soltó un tremendo zurdazo que se estrelló en el poste izquierdo de Navas. Pulsaciones por las nubes, menos para el respetable que todavía no hubiera accedido al coliseo ribereño. El murmullo en la grada comenzaba a expandirse y se temía lo peor.

Sin embargo, dos acciones ofensivas de los hombres de Alcaraz disiparon algo esa atmósfera de canguelo. La primera de ellas con Asen como protagonista. El madrileño no acertó a rematar un pase de la muerte de Pepe Díaz. Un minutos más tarde, sería el propio Díaz –en una acción mucho más clara que la primera- el que tuvo en sus botas el adelantar a los blanquiverdes. Su insistente presión sobre el central argentino Gerlo lo dejó solo ante Jáuregui. El exblanquiverde abortó la ocasión ganándole la partida en el mano a mano al cuco.

El tanto, sin duda, relajó a los cordobesistas, que vieron como el Real Unión no se descomponía ni un ápice. Este exceso de “blandura” pudo costarle caro a los de Alcaraz, que vieron como los unionistas achucharon de lo lindo en el tramo final del primer acto. Un intencionado disparo de Garabain y un par de saques de esquina consecutivos fueron la tarjeta de visita de los vascos coincidiendo con la llegada del descanso.

Tras la reanudación la mejor de las medicinas. Cuando ni siquiera se había llegado al minuto de encuentro, Asen ponía tierra de por medio. Una jugada de Díaz desde banda derecha con posterior asistencia, fue remachada por Asen a bocajarro. El madrileño, como siempre ha hecho en su etapa como blanquiverde, respondió cuando más se le necesitaba. Gol con aroma a despedida. La alegría se tornó en preocupación minutos después con la lesión de Gaspar, preocupante por el modo en el que se produjo y la premura con la que las asistencias blanquiverdes solicitaron el cambio. Todo hace indicar que su maltrecho tobillo derecho le obligará a descansar hasta la próxima temporada.

Este tanto si hizo mella en los vascos, conscientes de que se les escapaban las escasas esperanzas de mantener la categoría. Al contrario que cuando se inauguró el luminoso, los blanquiverdes sí supieron esta vez jugar con el marcador, agazapados bien atrás y con rápidas salidas a la contra. En una de ellas, cuando alcanzábamos el ecuador de esta segunda mitad, Díaz dio la puntilla a los unionistas. Mismos protagonistas que en el tanto anterior pero con los papeles cambiados. Esta vez fue Asen el que puso la asistencia –con un perfecto centro desde banda izquierda- y Díaz el que cabeceó ante la desesperada salida de Jáuregui. Quince tantos encumbran al de Almodóvar como máximo goleador blanquiverde.

Con el encuentro totalmente roto llegó la guinda al pastel. Robo y contra, así de fácil. José Vega se plantó solo ante Jáuregui, batiéndolo con un potente zurdazo. Gestos de rabia, algunos de ellos con la mirada puesta en la grada, brotaban del xerezano, bastante criticado últimamente por parte de la afición.

Partido resuelto y objetivo cumplido, eso sí, con más incertidumbre de la esperada dos meses atrás. Iglesias Villanueva, consciente de ello, evitó un tedioso descuento que lo único que podía haber traído era una acción fuera de tono que hasta entonces no había existido. La anhelada barrera de los cincuenta puntos quedó atrás y con ella la permanencia en el bolsillo. La próxima jornada, con horario aún por confirmar, los blanquiverdes despedirán la temporada en Castalia, rindiendo visita a un rival desahuciado hace jornadas y con sus huesos en el pozo de la Segunda B, esa categoría maldita que hoy quedó atrás para el Córdoba CF y un poco más cerca para el conjunto irundarra. Doble alegría...para algunos.

Córdoba CF 4 – Real Unión de Irún 0

Córdoba CF: Raúl Navas, Gerardo, Rueda, Gaspar (Agus, m.57), Fuentes, Carpintero, Jorge Luque (Scotti, m.76), Arteaga, José Vega, Asen (Juanjo, m.81) y Pepe Díaz.

Real Unión de Irún: Jáuregui, Descarga, Lacruz, Gerlo, Salcedo (Garabain, m.41) (Abásolo, m.60), Markel Robles, Durán, Beobide (Maric, m.55), Seguro, Domínguez y Goikoetxea.

Goles: 1-0 Pepe Díaz (m.26) 2-0 Asen (m.46) 3-0 Pepe Díaz (m.67) 4-0 José Vega (m.80)

Árbitro: Iglesias Villanueva (C. Gallego), auxiliado por Ramos Ferreiro y Fernández Suárez. Amonestó a los blanquiverdes Arteaga y Luque. Por parte visitante mostró cartulina amarilla a Gerlo, Garabain, Maric y Durán.

Incidencias: Partido correspondiente a la 41ª jornada de la Liga Adelante disputado en el Nuevo Arcángel ante 13.273 espectadores, de los cuales una centena eran seguidores unionistas. La recaudación ascenció a 29.956 euros.

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